martes, 27 de abril de 2010


COMIDA CRUDA Y EL SECRETO DE DEMI MOORE

Es la última moda en Holliwood y Demi Moore, espectacular a sus cuarenta años, se ha convertido en la abanderada de esta nueva cultura gastronómica. El lema es “comer sólo crudo”. Adelgazar, a la vista del cuerpo de Demi en Los Ángeles de Charlie, se adelgaza. Pero, ¿es sana esta dieta?
 
En torno a esta nueva tendencia dietética chic y creativa han aparecido en Estados Unidos muchos restaurantes de alta cocina en crudo y gurús que se encargan de diseñar las dietas 100% naturales de las estrellas. Incluso existen casas de retiro ‘crudívoras’ por todas partes del mundo en lugares tan variados como Bali, Nueva York, Hawaii, Israel, Granada o Londres. El lema de los seguidores de la alimentación cruda es “no entierres cadáveres en tu estómago”. 

Alta cocina en crudo y dietas 100% naturales
Jualiano, uno de los gurús alimenticios más conocidos y cocinero personal de Demi Moore confirma que el secreto para tener un cuerpo como el de la ex mujer de Bruce Willis es comerlo todo crudo. Según él, “los únicos animales con exceso de peso son los que comen comidas cocinadas”.
Entre la clientela de Juliano se citan otras muchas estrellas: Woody Harrelson, Robin Williams o Danny Glover entre el sector masculino, y Daryl Hannah, Alicia Silverstone y Pamela Anderson entre las féminas.

¿Qué se come?
Las cocina cruda se basa en el consumo de verduras, frutos secos, semillas, comidas fermentadas y vegetales no cocinadas. Todo ello puede aderezarse con todo el vino que se quiera pero no con cerveza, ya que ésta incluye cocción en su proceso de elaboración.
Los defensores de esta alimentación afirman que la comida cocinada pierde la mayor parte de sus vitaminas y minerales, intactos en los alimentos crudos. Según Juliano “con esta alimentación uno come menos, tiene más energía, vive más años y va menos al médico”.


Además, los alimentos crudos son abundantes en enzimas y minerales alcalinos, todo lo opuesto a la dieta SAD (Standard American Diet) que es ácida y no contiene encimas. La razón para ingerir comida cruda es que todas las encimas están presentes en los alimentos.
El efecto adelgazante de esta dieta reside, sobre todo, en que se come menos, aunque quienes la siguen afirman que la comida cruda sacia totalmente sin llenar.


En los restaurantes

En los restaurantes de comida cruda, como el Juliano de Santa Mónica, las raciones son mínimas. Sin embargo, en la carta se pueden encontrar desde ensaladas y sushi a pizzas, papas fritas y hamburguesas... ¡sin carne, pan queso y sin freír¡ ¿Cómo es posible? Jualiano explica cómo aguza el ingenio para conseguir sabores similares en su libro “crudo, el libro para no cocinar”.
Por ejemplo, el sushi de salmón de su cadena de restaurantes está hecho a base de zanahoria macerada y arroz ablandado en agua durante treinta días. En los raviolis, la pasta es sustituida por láminas de berenjena con salsa de queso a base de piñones... y así sucesivamente. ¿Merece la pena renunciar a los sabores verdaderos?
  

¿Es una dieta sana?
Sus defensores dicen que alimenta igual, quita totalmente el hambre y tiene menos calorías. Grandes chefs del mundo están incluyendo en sus cartas platos de comida cruda y cada vez son más los famosos que se apuntan a esta moda. Pero, ¿es sana esta dieta?
Al igual que ocurre con las dietas vegetarianas, es muy fácil caer en déficits nutricionales si no se come de forma responsable y con un buen conocimiento de los nutrientes que necesita el organismo. Por ello, muchos seguidores de la comida cruda comen también carne, pescado y lácteos aparte de los vegetales y semillas. Eso sí, sin cocinarlos o haciéndolo a temperaturas inferiores a los 45º. 

Beneficios de la comida cruda
Los alimentos crudos son los únicos que contienen un tipo de enzimas activas importantes para hacer mejor la digestión y evitar la acidez.
La mayoría de las vitaminas de las verduras sólo se mantienen si no están cocinadas.
Adelgaza, ya que cuanto más cocinado está un alimento, más se eleva su índice glucémico y desaparece su capacidad saciante. Lo crudo, por sí mismo, llena más.
Es buena para combatir el colesterol, ya que la mayoría de los alimentos crudos no tienen grasas saturadas.
Ayuda a eliminar la celulitis si, además, bebes tres litros de agua al día.
Fuente: mujer/terra.es


COMIDA CRUDA O RAW FOOD QUE ES ?

Este  tipo de alimentación consiste  en la ingesta  de alimentos  crudos y deshidratados que no superan  los  40 grados  centígrados. Requiere  conocimiento y debe  ser practicada con un instructor o un profesional  experto  en este  tipo de alimentación.
consiste en comer frutas y vegetales frescos, nueces, semillas, coles, granos, legumbres, vegetales marinos y zumos frescos. Y también se olvidan de la carne: porque los animales muertos no son buenos. Y la retribución de todo eso es que se tiene mucha energía, según dicen los que la practican y la promueven.
Un estudio revela  que los  adeptos poseen  niveles bajos de  colesterol y trigliceridos.

COCKTEL DE VERDURAS EN VASITOS


INGREDIENTES
1 choclo tierno
1/2 taza de zapallo
1 pizca de orégano
1/4  de zanahoria
1 zapallito redondo
2 cdas de aceite de oliva extra virgen
1 cda  de piñones o almendras  peladas
1 cebollino
Sal y condimentos  agusto

PREPARACION
Cortar  las  verduras  en cuadraditos  pequeñitos. Saltear las  verduras
Agregar 2 tazas de agua  hervida.
Cortar en láminas el zapallito y colocar sobre papel siliconado y hornear hasta lograr una  deshidratación
importante  sin  quemar, para  decorar  el vasito.
Procesar la  mezcla  en licuadora. Servir  en pequeños vasitos y decorar  con piñones  y  las  láminas  deshidratadas.
Buen Apetito !!!!
INES NATURALISS

lunes, 26 de abril de 2010


ALBONDIGAS ORIENTALES AL CURRY

Ingredientes
Albóndigas (12 unidades)
200 grs. de trigo bulgur
250 grs. de harina de garbanzo
125 grs. de harina de trigo
15 grs. de comino
15 grs. de curry
10 grs. de sal
2 tasas de perejil picado
1 cebolla chica
3 dientes de ajo
40 ml aceite de oliva
30 ml de salsa de soya
100 ml de agua
20 grs. de semilla de linaza
100 grs. de semilla de maravilla
50 grs. de semilla de sesamo
Pimienta y ají (opcional) a gusto

-- Salsa blanca --
Un pote de yogur natural sin azúcar de 200 ml
1 limón
Sal y pimienta

Preparación
En una fuente mezcla con tenedor 3/4 de bulgur, la harina de garbanzo, la harina de trigo, comino, curry, pimienta y sal. Reserva. Luego mezcla en la licuadora el perejil, cebolla, ajo, aceite, salsa de soya y agua. Bate hasta que obtengas un jugo muy verde. Incorpora la linaza (para darle consistencia a la preparación y unir los ingredientes) y las semillas de maravilla y revuelve otro minuto.

Incorpora el contenido de la licuadora a la fuente con los ingredientes secos. Mezcla con una cuchara de madera hasta obtener una masa verde bien humeda. A continuación, mezcla en otra fuente el bulgur restante con el sésamo y un poco de sal. Con las manos forma las albóndigas de un diametro de 5 cms. aproximados y luego espolvorea con una capa de la mezcla de bulgur y sésamo.

Aceita una fuente para horno con aceite de maravilla y coloca las albóndigas. Cocina en el horno a temperatura media por 30 minutos. Acompaña estas sabrosas albóndigas estilo falafel con arroz blanco y ¡no olvides! bañarlas con la riquísima salsa de yogur (estilo laban o yogur árabe) Fuente: menu para las masas

sábado, 24 de abril de 2010


PARFAIT DE MANGO Y ARANDANOS


Ingredientes
1/2 taza de yogurt natural
1/2 mango
1/4 taza d e arandanos
1 cda de nueces  pecans  molidas
Especias  a gusto

INES NATURALISS

EXPERIENCIAS DE VIDA CON LO CRUDO

lunes, 19 de abril de 2010


QUIEN FUE MASANOBU FUKUOKA

Masanobu Fukuoka (2 de febrero de 1913 - 16 de agosto de 2008) fue un agricultor y microbiólogo Japonés Taoista, filósofo, poeta e intelectual, autor de las obras La Revolución de una Brizna de Paja y La Senda natural del Cultivo en que presenta sus propuestas para una forma de agricultura que es llamada agricultura natural o el método Fukuoka. Nació en la Ciudad de Iyo, en la Prefectura de Ehime.

Descendiente de una familia dedicada a la agricultura desde hace siglos, comenzó su carrera como  edafólogo, desviándose luego hacia la fitopatología. A la edad de 25 años, comenzó a dudar de la sabiduría de la  agronomía moderna.

Guiado por su intuición, decidió buscar un método de cultivo que protegiese las características de la tierra y eliminase trabajos innecesarios. Dejó su trabajo como científico de investigación, y volvió a su granja familiar en la Isla Shikoku en Japón meridional para cultivar naranjas mikan orgánicas.

De ese punto dedicó su vida a desarrollar su sistema de cultivo orgánico único que no requiere escardar (desherbar), usar pesticidas ni fertilizantes, ni labranza.

EL Método Fukoka

  • No arar: de esta forma se mantiene la estructura y composición del suelo con sus características óptimas de humedad y micronutrientes
  • No usar abonos ni fertilizantes: mediante la interacción de los diferentes elementos botánicos, animales y minerales del suelo, la fertilidad del terreno de cultivo se regenera como en cualquier ecosistema no domesticado.
  • No eliminar malas hierbas ni usar herbicidas: éstos destruyen los nutrientes y microorganismos del suelo, y sólo se justifican en monocultivos. Pero Fukuoka propone una interacción de plantas que enriquece y controla la biodiversidad de un suelo.
  • No usar pesticidas: también matan la riqueza natural del suelo. La presencia de insectos puede equilibrarse en un cultivo.
  • No podar: dejar a las plantas seguir su curso natural.
  • Bolas de arcilla (Nendo Dango). -ver más abajo
Estos radicales principios de trabajo se basan en una filosofía de no hacer (Wu Wei) , o más exactamente no intervenir. Fukuoka alcanzó un grado de comprensión de los microecosistemas del suelo, que ha ideado un sistema de trabajo que libera de laboreo y esfuerzos innecesarios de la agricultura conocida. Su método, que el llama a veces Agricultura Natural Mahāyāna, se basa en empezar dando y luego recibir de forma natural , en lugar de exigir a la Tierra hasta agotarla.

Bolas de arcilla


Para mejorar la producción de la Naturaleza con la menor intervención posible ideó un sistema que permite sustituir el arado así como los espantapájaros y otros métodos:
  • Mezclando semillas dentro de bolitas de barro de unos 2 o 3 cm que luego esparcirá por el campo
  • las bolas se desharán con la primera lluvia intensa, y las semillas comenzarán a brotar, hasta entonces protegidas de los animales y el tiempo.
  • en la mezcla de semillas vienen incluidas las semillas del cultivo que se desea hacer, junto a otras plantas (principalmente trébol blanco) que germinarán más pronto y crearán una capa fina que protegerá el suelo de la luz, impidiendo la germinación de hierbas, pero no de cereales o lo que se desea cultivar.
  • En lugar de arar o desherbar el campo, lo recubre con restos de las plantas cultivadas en la cosecha anterior, de forma que se crea un compostaje natural, que conserva la humedad y los nutrientes e impide la proliferación de hierbas no deseadas.
  •  
Otros detalles
  • En las bolas de arcilla puede incluirse una parte de abono natural (estiércol u otros)
  • Una porción de pimienta de cayena ayuda a disuadir a los animales que se puedan comer las semillas
  • En las bolas pueden incluirse diversas combinaciones, según sea el cultivo de cereales, hortalizas, frutales, zona boscosa, etc. de modo que pueden tener muchos más usos que el de producción de alimentos agrícolas: reforestación, reverdecimiento, regeneración de suelos...
Sistema de Trabajo

Su sistema se basa en respetar, e incluso potenciar, los ciclos naturales, de manera que éstos aseguran una mejor calidad del crecimiento de las plantas. Mediante sencillas intervenciones en el momento adecuado, permite reducir considerablemente el tiempo de trabajo. Estas intervenciones se basan en la interacción de biosfera y suelo.
  • Por ejemplo:
En otoño siembra arroz, trébol blanco y cereal de invierno en el mismo campo, y los cubre con una espesa capa de paja de arroz. El centeno o la cebada y el trébol brotan inmediatamente, pero las semillas de arroz permanecen latentes hasta la primavera. El centeno y la cebada se siegan en mayo y se esparcen sobre el campo para que se sequen durante una semana o diez días. Entonces se trillan y se aventan y se meten en sacos para su almacenamiento. Toda la paja se esparce sin triturar sobre los campos como acolchado. Los campos se mantienen inundados durante un corto período durante las lluvias monzónicas de junio para debilitar el trébol y las malas hierbas, y dar así al arroz la oportunidad de brotar a través de la capa vegetal que cubre el suelo.Fuente: Wikipedia.org

PERMACULTURA - Masanobu Fukuoka



Fukuoka practica un sistema de cultivo que él llama "agricultura natural". Aunque algunas de sus prácticas son específicas a Japón, la idea que rige su método se ha aplicado con éxito alrededor del mundo. Su sistema se encuadra dentro del ámbito de la Permacultura.

La esencia del método de Fukuoka es reproducir las condiciones naturales tan fielmente como sea posible de modo que el suelo se enriquece progresivamente y la calidad de los alimentos cultivados aumenta sin ningún esfuerzo añadido.

METODO FUKUOKA AGRICULTURA NATURAL


PROYECTOS DE PERMACULTURA- BILL MOLLISON


LA FILOSOFIA DE LOS VALORES VEGANOS


EL CONTROL MENTAL Y LA TELEVISION- Steven Jacobson

domingo, 18 de abril de 2010


UN PUEBLO QUE SE DDEDICA AUN SOLO CULTIVO SE SUICIDA

Marie-Monique Robin, autora del best seller “El mundo según Monsanto” que llegará en diciembre a la Argentina.

‘Un pueblo que se dedica a un solo cultivo se suicida’ es el ensayo periodístico más leído de los últimos meses en Francia y está dedicado en gran parte a la Argentina. En esta entrevista, su autora, Marie-Monique Robin se pregunta qué pudo haber ocurrido para que ‘Eduardo Buzzi cambie de bando en tres años’.

Noticia del 03/08/2008
-¿Cuáles son los aspectos ligados al modelo de explotación agrícola en Argentina que, según lo que usted pudo investigar en nuestro país, han quedado hasta ahora afuera de la discusión política?

-Si bien es necesario que el Gobierno intente reglamentar las exportaciones debería, sobre todo, limitar la expansión absolutamente demencial de la soja transgénica. Aunque las retenciones contribuyen a limitar la producción indiscriminada, no es suficiente.

A mi juicio es urgente analizar el peligro de los organismos genéticamente modificados (OGM) a fondo. En la actualidad la producción cubre un total de 18 millones de hectáreas. ¿Y esto que quiere decir? Una sola cosa: aumento del monocultivo. Se trata de una constatación que, para mí, es inobjetable y confirma lo que había observado hace tres años, en otra visita que hice a la Argentina.

La frase ‘Un pueblo que se dedica al monocultivo se suicida’ es evidente en este caso. Lo que hay que entender es que la expansión de la soja transgénica va en detrimento de los pequeños y medianos productores, al verse obligados a abandonar la producción de alimentos para la población. En primer lugar, porque las semillas que suministra la multinacional Monsanto, de nombre Roundup Ready (Soja RR), se fumigan con el herbicida Roundup, de modo que el resto de las tierras queda contaminado, puesto que es un herbicida muy volátil.

Es decir, los pequeños agricultores deben abandonar su hacienda porque sus plantaciones son sencillamente destruidas por el herbicida. La soja provoca problemas sanitarios graves. Y esto ha sido confirmado por un informe del Hospital Italiano de Rosario. Pero también constituye un terrible problema social. No regular la producción de soja transgénica es darle la llave de la agricultura del país a unos inversores que nada tienen que ver con la agricultura. Darles todo el poder de maniobra a los ‘pools de siembra’, como lo describía Eduardo Buzzi en una entrevista que le realicé en 2005, es poner en juego la seguridad alimentaria de la Argentina.


-¿Cómo fue el desembarco de las semillas de Monsanto en la producción agrícola Argentina? ¿Tuvo resistencias este modelo?

-En 2005 Monsanto y el gobierno argentino estaban en medio de un conflicto por el tema de las regalías que la multinacional estadounidense pretendía cobrar por la exportación de la soja, ya que Argentina no reconoce la patente que reclama Monsanto sobre el gen Roundup Ready. Por ese tiempo Monsanto quería cobrarle 15 dólares a cada cargamento de granos o harina de soja a su llegada a los puertos europeos, ante la imposibilidad de cobrar tres dólares a los productores en territorio argentino.

Allí Monsanto comenzaba a mostrar su verdadera cara. Pero antes, en la década de 1990, la totalidad de los productores recibieron a esta empresa con entusiasmo, por supuesto. Recuerdo haber entrevistado a agricultores que me dijeron que, al principio, llamaban a las semillas transgénicas ’semillas mágicas’. Inclusive Buzzi me había dicho en esa oportunidad: ‘Nosotros sostuvimos ese modelo, pero caímos en la trampa. Estaba todo calculado’.

-¿De qué se trata el llamado ‘principio de equivalencia en sustancia’, retomado en Argentina?

-Este principio aceptado inicialmente en los Estados Unidos no tiene ninguna base científica que lo valide. Sin embargo, al impedir que los OGM sean considerados como aditivos alimentarios, las empresas de biotecnología pudieron evadir pruebas toxicológicas y evitar el etiquetado especial de sus productos.
La decisión que permitió comercializar los OGM sin ninguna evaluación fue aceptada también en la Argentina. Gracias a estas mentiras los OGM llegaron al país y desde allí invadieron Paraguay y Brasil, donde no estaban autorizados. Como me había dicho Eduardo Buzzi en 2005, se trató de una estrategia planificada por Monsanto para forzar la legalización y generalización de los OGM.

Como Brasil no autorizaba los transgénicos, Monsanto se implantó en la Argentina de Menem y desde allí elaboró su estrategia, que terminó contaminando a buena parte de América del Sur.


-¿Le parece lógico que durante el conflicto por las retenciones, el presidente de la Federación Agraria Argentina se uniera a los ‘pools de la siembra’, como él mismo los apodaba?

-Que Eduardo Buzzi en un comienzo haya defendido el modelo de la soja transgénica es posible, porque para él, como para muchos productores, se trataba de ’semillas mágicas’. Es decir, se puede entender que los productores, dejándose llevar por la propaganda fraudulenta, hayan creído en lo que Monsanto les prometía.

Lo realmente curioso, y que da lugar a sospechas, es que hoy en día Buzzi se haya cambiado de bando, por así decirlo, y comulgue con los ‘pools de la siembra’, que en 2005 le habían tendido una trampa. Me pregunto ¿qué habrá pasado desde 2005 que explique ese cambio abrupto de posición? Yo filmé a Buzzi hace tres años para un documental sobre la soja en Argentina, que transmitió la cadena francoalemana Arte. Allí, Eduardo Buzzi hacía un balance del modelo agrícola sojero, y concluía señalando que lo único que podía garantizar la seguridad alimentaria del país era la pequeña y mediana agricultura, a partir del suministro de cultivos diversificados. En esa oportunidad, Buzzi diferenciaba a los productores nucleados en la Federación Agraria de lo que él llamaba ‘un modelo agrícola destinado al agrobusiness’ . Ahora bien: ¿qué hace hoy en día Buzzi? Está con los ‘pools de la siembra’.

¿Qué pasó? No sé exactamente, no tengo pruebas. Todo lo que puedo decir es que Monsanto desembarcó en Argentina en 1997, e impuso los OGM en un gobierno corrupto como el de Carlos Menem. Y en esa operación es muy probable que haya habido maniobras oscuras. Monsanto tiene una vasta experiencia en hacer cambiar de opinión a la gente.

-En uno de los capítulos de su libro, usted habla del rol que juegan ciertos medios de comunicación en la difusión y apoyo de los OGM en nuestro país. ¿En que consiste este apoyo concretamente?


-Hay medios de comunicación en Argentina que hacen claramente propaganda de los OGM.

Al leer diarios como Clarín vemos perfectamente este tipo de discursos y nos hace por lo menos sospechar que, en ese ámbito, habría también una importante corrupción. Cuando uno lee los artículos de su colega Héctor Huergo de Clarín Rural, no puede más que preguntarse cuál es la relación de este hombre con Monsanto.
Lo que escribe es propaganda pura, con informaciones falsas. Se les quiere hacer creer a los lectores que van a terminar con el hambre gracias a los OGM, que no habrá más problemas de malnutrición, pero es mentira. Estas cosas hay que investigarlas en profundidad. Hay que tener en cuenta que Monsanto es capaz de corromper al más fuerte. En Indonesia, por ejemplo, hay casos probados y condenas a Monsanto por corromper a más de cien funcionarios del gobierno.

-En general, los antecedentes non sanctos de Monsanto son poco a nada conocidos, o por lo menos no han sido lo suficientemente difundidos…

-En Argentina los medios no dicen que Monsanto ha sido condenada en Estados Unidos y Francia por publicidad falsa, que no tienen más derecho a marcar en sus productos que no afectan al medioambiente. He verificado en varios países la manera de actuar de Monsanto: compran… En el libro y en el film se demuestra que hubo científicos comprados durante más de 20 años para contar mentiras.

Hoy sabemos que el Roundup es cancerígeno. Está claro que en un tiempo será prohibido, como ocurrió con tantos productos de Monsanto en el pasado (el PCB, la dioxina, entre otros) que generaron polución en el planeta por cuarenta años y que finalmente fueron prohibidos. El Roundup es altamente tóxico, en la Argentina más de la mitad de las tierras cultivadas son regadas con un producto que no es biodegradable, que llega a las napas freáticas, que contamina los suelos. Al ritmo actual, a mediano plazo los suelos serán inutilizables.

Los OGM manipulados resisten al Roundup y lo absorben. Cuando una madre argentina les da la denominada leche de soja a sus hijos, les está dando un producto regado con una sustancia tóxica. Hoy tienen la oportunidad de hacer un balance y sacar conclusiones, es lo que debería hacer el Parlamento. Hoy los productores ya no pueden decir que no saben. Hoy hay pruebas, tenemos los datos.

Sabemos que la soja transgénica va a generar enfermedades y va a disminuir el rendimiento de la tierra. En Argentina hay que hacer una evaluación seria antes de que sea demasiado tarde. Hay que dejar bien claro que esta empresa no quiere ganarle al hambre sino hacer grandes negocios.


-Los países europeos debaten en la actualidad sobre los OGM y estudian los controles a poner en práctica. ¿Cuál es la situación en Francia?

-En Francia, al igual que en el resto de los países, hay sectores que proponen legalizarlos. Conozco bien al sector del campo francés porque soy hija de agricultores. Estamos en lo que yo llamaría una guerra de información. Hay agricultores que durante encuentros de discusión me dicen que los OGM les permitirían usar menos pesticidas. ¡Cómo menos pesticidas! Si se trata de plantas que producen tóxicos y que desarrollan una resistencia cada vez mayor a los pesticidas utilizados. Cuando la discusión es profunda se entiende, pero hay una enorme propaganda. Claro que los agricultores, no los pools de siembra que son industriales y especuladores, tienen problemas en todo el mundo. Los verdaderos agricultores son víctimas de estos nuevos modelos, no les alcanza para vivir y se los inunda con la publicidad de estas ’semillas mágicas’.

En Francia también existe un lobby muy fuerte de los grandes agricultores que militan por la introducción de los OGM. También hay diputados franceses que mienten en la Asamblea Nacional en defensa de los intereses de estas empresas. En Francia, algunos senadores tuvieron el coraje de denunciar que los legisladores son presionados por Monsanto.

El aspecto esencial de esta disputa es controlar las semillas, que son el primer eslabón de la cadena alimentaría. Lo que le interesa a Monsanto es vender el Roundup y tener las patentes sobre las semillas para luego cobrar las regalías sobre la producción ajena. Hoy, en países como la India, sólo hay semillas transgénicas. Monsanto compró todas las empresas semilleras, y los campesinos que comienzan a ver los efectos negativos ya no tienen cómo volver atrás.

Peor aún, los agricultores deben pagarle regalías a Monsanto al utilizar las semillas o les mandan la policía. Es un negocio redondo. Lo mismo intentó Monsanto en la Argentina. Primero dijeron que no cobrarían regalías, pero en 2005 cambiaron el discurso por el de o nos pagan o vamos a un conflicto fuerte.


-¿Cómo puede salir Argentina de este chantaje que usted describe?

-Todavía es posible. Recordemos que Monsanto tuvo mucha suerte, porque Argentina no era un país productor de soja. El primer productor de soja en América latina era Brasil. Si Argentina hoy es un enorme productor se debe a una circunstancia particular: la gran crisis del 2001. Argentina necesitaba encontrar una salida, y al mismo tiempo la crisis de la vaca loca en Europa generó la prohibición de harinas animales y la necesidad de soja. Esta doble coincidencia benefició a Monsanto. Pero en la actualidad la mitad de los campos de la Argentina están contaminados de OGM, y ésta es una lógica muy cercana a la de tener un país endeudado.

Continuar con este modelo sin regulaciones importantes sería pensar a cortísimo plazo. Ya no se trata de la salida de una crisis extrema sino de la viabilidad de un modelo a largo plazo. Esto significa analizar todos los datos y actuar en consecuencia con una visión clara. No hay que olvidar que por el momento Argentina no reconoce la patente sobre el gen Roundup Ready, pero las presiones en la Organización Mundial de Comercio son enormes.

Si se llega a la uniformización del sistema de patentes, es decir a la imposición del sistema norteamericano, los problemas de Argentina serán mayores. El debate ciudadano sobre estos temas es fundamental, el debate político en el Parlamento es esencial aunque genere manifestaciones. En Europa, los movimientos de resistencia a los OGM son cada vez más fuertes, debemos alentar la agricultura natural que es la única salida. La pregunta es cómo volver a estos modelos naturales cuando Argentina tiene 18 millones de hectáreas regadas con Roundup.

-¿Está al tanto de que el sector que se opone a las retenciones subraya que, con el avance de la producción de la soja se ganará la guerra contra el hambre?

-Sí, lo sé, y es completamente falso. Los OGM son todo lo contrario, reproducen el hambre a largo plazo justamente porque condenan a los países al monocultivo, como señalaba antes. La prueba está en que, con el avance de la soja, en la Argentina un alto porcentaje de los tambos se están cerrando, por culpa del Roundup desperdigado por los pastizales. La soja se cultiva cerca de donde pastan los animales. Una vez que las vacas se alimentan de las hierbas contaminadas con herbicida quedan afuera del proceso de producción de productos lácteos.

Lo mismo ocurre con la producción de arroz y lentejas, que están en la base de la cultura alimentaria argentina, que también ha disminuido considerablemente, sin contar el hecho de las grandes superficies de árboles que fueron arrancados para cultivar soja, sobre todo en el norte del país. Todo un desastre ecológico destinado a producir alimento para vacunos, bobinos y pollos de Europa.
Heber Ostroviesky y Enrique Schmukler
Página 12

El mundo según Monsanto Documental de Marie-Monique Robin



En “El mundo según Monsanto” Marie-Monique Robin relata la historia de la empresa multinacional de origen estadounidense Monsanto, líder mundial en producción de organismos genéticamente modificados (OGM).
Apoyada en documentos inéditos, testimonios de víctimas, de científicos y políticos, Robin reconstruye la génesis de un imperio industrial construido gracias a informes falsos, contactos con la administración norteamericana, grupos de presión y corrupción y nos muestra el papel jugado por esta multinacional en la extensión planetaria de la agricultura transgénica, sin ser sometida a controles serios sobre sus efectos en el ser humano.
La idea de éste tema surgió casualmente en la Argentina. Robin realizó una primera investigación en la que hacía un balance de la producción agrícola transgénica en nuestro país. En ese trabajo advirtió que los cultivos trangénicos, que cubrían entonces el 50 por ciento de la superficie cultivada del país, utilizaban la soja llamada Roundup Ready, una semilla manipulada por Monsanto para resistir al Roundup, el herbicida más vendido en todo el mundo desde los años ’70 y fabricado, casualmente, por Monsanto.

CAMPESINOS RESCATAN SEMILLAS ANCESTRALES

Política agraria del Estado va a contracorriente de uso de semillas nativas.

Las más de cuatro décadas de violencia interna que ha sufrido y continúa viviendo Colombia parecen haberse ensañado con el campo.

“Cuando los desplazados y los que son excluidos por el modelo económico —que no les da oportunidad en el campo— migran a la ciudad, lo primero que pierden es su seguridad alimentaria, y cuando un agricultor sale lo primero que pierde son sus semillas que son la base de su sistema productivo. Además, cuando una comunidad agrícola abandona sus tierras la erosión de los campos es muy fuerte”, explica Germán Vélez, director de la organización no gubernamental colombiana Grupo Semillas.

“Es así”, continúa, “que los pocos que vuelven a sus parcelas se encuentran con que no sólo han perdido su forma de alimentarse, sino también sus semillas y la calidad de la tierra. Entonces deben empezar un proceso de cero”.

Realidades como las reveladas por el estatal Instituto Geográfico Agustín Codazzi, que aseguran que el 61.2% de las tierras están en manos del 0.4% de los propietarios, el despojo violento de territorio y las malas políticas gubernamentales han llevado a que la población campesina colombiana —en cifras del Grupo Semillas— haya pasado de ser el 50% en los años 70 a sólo un 24% de la población nacional actual.

Dentro de estos factores, el más nocivo ha sido el desplazamiento forzado. En los últimos 10 años, unos 2.3 millones de campesinos, afrocolombianos, indígenas y colonos han debido abandonar un número de hectáreas que oscila entre las 2.6 millones que registra la Contraloría General de la Nación y las 10 millones de hectáreas que señala el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado.

Recuperación de semillas perdidas
Cuando los indígenas zenúes en Urabá, que fueron desplazados a principios de 1995 por grupos paramilitares, retornaron dos años después, se dieron cuenta de que no tenían sus semillas ancestrales, que se les habían perdido por el modelo económico y porque les habían promovido los híbridos y las variedades mejoradas en laboratorio.

“El problema se acentúa porque la ayuda inicial que les da el gobierno incluye semillas mejoradas que en un principio los campesinos no saben manejar y que en su mayoría son aptas para unas condiciones especiales de producción —como agua óptima, suelos especiales o condiciones fitosanitarias específicas— que si no las tienes, ni posees el paquete tecnológico requerido, no dan la producción que debería”, asegura Mauricio García, coordinador de la Campaña Semillas de Identidad que la Fundación Swissaid desarrolla en Colombia, Ecuador y Nicaragua.

Los zenúes iniciaron un proceso de reconstituir y recomponer todas las semillas criollas perdidas con ayuda de algunas de las poblaciones vecinas que quedaron, y lograron recuperar la mayoría de semillas de maíz, frijol, yuca y ñame.

Así pues, ante la situación que enfrentan las comunidades desplazadas al retornar a su lugar de origen, “nace la idea de fortalecer un modelo de desarrollo agrícola a partir de fomentar la no dependencia y basándose en los recursos propios de las comunidades. En esta circunstancia las semillas son un eje articulador de este proceso que no sólo les genera a las comunidades autonomía alimentaria, sino que les permite recomponer su tejido social y recuperar conocimientos ancestrales”, dice García.

Añade que “el primer paso, luego del regreso de la comunidad, es realizar un Diagnóstico Participativo Rápido, que consiste en un inventario de las variedades perdidas e iniciar su búsqueda en las comunidades vecinas. Si el desplazamiento ha sido masivo la tarea es más difícil y se puede perder un producto que las comunidades han utilizado durante siglos”.

En el conjunto de guías que, bajo el nombre de Recuperando Vida, Swissaid ha elaborado “para la recuperación de las semillas y la soberanía alimentaria en situaciones de conflicto en Colombia”, se indica que con el análisis de la primera información se establece cuáles son las variedades que se sembrarán a corto y largo plazo, cómo se realizará el transporte y almacenamiento de las semillas y la organización de la comunidad en los planes de siembra.

García revela que “desde mediados de la década del 90 hay una gran cantidad de organizaciones indígenas, negras, campesinas, en las regiones Caribe, Cundiboyacence, en el Pacífico y en el Cauca, que están trabajando en volver a recuperar estas semillas nativas, así como todos los conocimientos tradicionales alrededor de los sistemas de agricultura. Además están desarrollando nuevas propuestas de producción agroecológicas, “de agricultura sin agroquímicos, de agricultura orgánica que impulsarán la producción de alimentos”.

Modelo de resistencia
La ardua tarea se ha visto enfrentada a las políticas que el Estado viene promoviendo y que buscan una agricultura agroindustrial basada en transgénicos, en la producción de biocombustibles, plantaciones forestales y monocultivos agroindustriales para exportación. “Un modelo agrícola”, sostiene García, “que dice que en el campo no deberían permanecer los pequeños agricultores que sean ineficientes y poco competitivos”.

Sin embargo, el 7 de octubre del 2005, en San Andrés de Sotavento, en el norte del país, el Resguardo Indígena Zenú, Córdoba y Sucre se proclamó Territorio Libre de Transgénicos y dio paso para que el estatal Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), en las resoluciones que aprueban las siembras de maíz transgénico, incluyera una prohibición de siembra de este tipo de semillas en resguardos indígenas, y establezca una distancia mínima de 300 m del resguardo en los cuales no se puede sembrar maíz transgénico.

“Pero a pesar de estos modelos de resistencia y de la construcción de propuestas alternativas todavía falta avanzar mucho”, comenta Vélez, “porque estas redes de iniciativas todavía están muy atomizadas, dispersas, no articuladas, para demostrar que este modelo de agricultura es viable, sustentable y que pueda hacerle contrapeso a las políticas del Estado”.

“No hay un inventario nacional de este tipo de agricultura, aunque se plantea que más de la mitad de los 10 a 15 millones de campesinos que hay en el campo están trabajando —en pequeñas parcelas de 1 a 5 Ha— con agricultura de subsistencia utilizando sus propias semillas criollas, logrando el 70% de la poca comida que se produce en el país”, añade. 
—Noticias Aliadas.

QUIEN CONTROLA LAS SEMILLAS CONTROLA LA COMIDA Y LA VIDA

ENTREVISTA A MARIE-MONIQUE ROBIN, AUTORA DE EL MUNDO SEGUN MONSANTO



–¿Cómo define a Monsanto?

–Monsanto es una empresa delincuente. Lo digo porque hay pruebas concretas de ello. Fue muchas veces condenada por sus actividades industriales, por ejemplo el caso de los PCB, producto que ahora está prohibido, pero sigue contaminando el planeta. Durante 50 años el PCB estuvo en los transformadores de energía. Y Monsanto, que fue condenada por eso, sabía que eran productos muy tóxicos, pero escondió información y nunca dijo nada. Y es la misma historia con otros dos herbicidas producidos por Monsanto, que formaron el cóctel llamado “agente naranja” utilizado en la guerra de Vietnam, y también sabía que era muy tóxico e hizo lo mismo. Es más, manipuló estudios para esconder la relación entre las dioxinas y el cáncer. Es una práctica recurrente en Monsanto. Muchos dicen que esto es el pasado, pero no es así, es una forma de obtener ganancias que aún hoy está vigente. La empresa nunca aceptó su pasado ni aceptó responsabilidades. Siempre trató de negar todo. Es una línea de conducta. Y hoy sucede lo mismo con los transgénicos y el Roundup.

–¿Cuáles son las prácticas comunes de Monsanto en el orden global?

–Tiene prácticas comunes en todos los países donde actúa. Monsanto esconde datos sobre sus productos, pero no sólo eso, también miente y falsea estudios sobre sus productos. Otra particularidad que se repite en Monsanto es que cada vez que científicos independientes tratan de hacer su trabajo a fondo con los transgénicos, tienen presiones o pierden sus trabajos. Eso también sucede en los organismos de Estados Unidos como son la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) o EPA (Agencia de Protección Ambiental). Monsanto también es sinónimo de corrupción. Dos ejemplos claros y probados son el intento de soborno en Canadá, que originó una sesión especial del Senado canadiense, cuando se trataba la aprobación de la hormona de crecimiento lechera. Y el otro caso es en Indonesia, donde Monsanto fue condenada porque corrompió a cien altos funcionarios para poner en el mercado su algodón transgénico. No dudamos que hay más casos de corrupción donde Monsanto es quien corrompe.

–Usted también afirma que la modalidad de “puertas giratorias” es una práctica habitual.

–Sin duda. En la historia de Monsanto siempre está presente lo que en Estados Unidos se llama “la puerta giratoria”. Un ejemplo claro: el texto de reglamentación que regula los transgénicos en Estados Unidos fue publicado en 1992 por la FDA, la agencia norteamericana encargada de la seguridad de alimentos y medicamentos. La cual se supone es muy seria, al menos siempre yo pensaba eso, hasta antes de este trabajo. Cuando decían que un producto había sido aprobado por la FDA pensaba que era seguro. Ahora sé que no es así. En el ’92, el texto de la FDA fue redactado por Michael Taylor, abogado de Monsanto que ingresó a la FDA para hacer ese texto y luego fue vicepresidente de Monsanto. Un ejemplo muy claro de “puerta giratoria”. Hay mucho ejemplos, en todo el mundo.

–Monsanto fabricó el agente naranja, PCB y glifosato. Y tiene condenas por publicidad engañosa. ¿Por qué tiene tan buena prensa?

–Por falta de trabajo serio de los periodistas y la complicidad de los políticos. En todo el mundo es igual.

–¿Por qué Monsanto no habla?

–¿Has probado llamarlos?

–Sí, pero no aceptaron preguntas.

–También es lo mismo en todo el mundo. Ante cualquier periodista crítico, Monsanto tiene una sola política: “No comments” (sin comentarios).

–¿Qué significa Monsanto en el mercado mundial de alimentos?

–La meta de Monsanto es controlar la cadena alimentaria. Los transgénicos son un medio para esa meta. Y las patentes una forma de lograrlo. La primera etapa de la “revolución verde” ya quedó atrás, fue la de plantas de alto rendimiento con utilización de pesticidas y la contaminación ambiental. Ahora estamos en la segunda etapa de esa “revolución”, donde la clave es hacer valer las patentes sobre los alimentos. Esto no tiene nada que ver con la idea de alimentar al mundo, como se publicitó en su momento. El único fin es aumentar las ganancias de las grandes corporaciones. Monsanto gana en todo. Te vende el paquete tecnológico completo, semillas patentadas y el herbicida obligatorio para esa semilla. Monsanto te hace firmar un contrato por el cual te prohíbe conservar semillas y te obliga a comprar Roundup, no se puede utilizar un glifosato genérico. En este modelo Monsanto gana en todo, y es todo lo contrario de la seguridad alimentaria. De paso, recordemos, que la soja transgénica que se cultiva aquí no es para alimentar a los argentinos, es para alimentar a los puercos europeos. Y qué pasará en Argentina cuando las carnes de Europa deban etiquetarse con que fueron alimentadas con soja transgénica. Se dejará de comprar carnes de ese tipo y Argentina también recibirá el golpe, porque le bajará la demanda de soja.

–Estuvo en Argentina, Brasil y Paraguay. ¿Qué particularidades encontró en la región?

–Hay que recordar que Monsanto entró aquí gracias al gobierno de Carlos Menem, que permitió que la soja transgénica entrara sin ningún estudio. Fue el primer país de América latina. Luego desde Argentina se organizó un contrabando de semillas transgénicas, de grandes productores, hacia Paraguay y Brasil, que se vieron obligados a legalizarlo porque eran cultivos que luego se exportaban. Y luego llegó Monsanto a reclamar sus regalías. Fue increíble cómo se expandió la soja transgénica en la región, y en tan pocos años. Es un caso único en el mundo.

–En la década del ’90 Argentina era denominada como alumno modelo del FMI. Hoy, con 17 millones de hectáreas con soja transgénica y la utilización de 168 millones de litros sólo de glifosato, ¿se puede decir que Argentina es un alumno modelo de los agronegocios?

–Sí, claro. Argentina adoptó el modelo Monsanto en tiempo record, es un caso paradigmático. Pero también hubo algunos problemitas con el alumno modelo. Como las semillas transgénicas son patentadas, Monsanto tiene el derecho de propiedad intelectual. Eso significa, como lo vi en Canadá y Estados Unidos, que les hacen firmar a los productores un contrato en los que se comprometen a no conservar parte de sus cosechas para resembrar el año próximo, lo que suelen hacer los agricultores de todo el mundo. Monsanto lo denuncia como una violación de su patente. Entonces Monsanto envía la “policía de genes”, que es algo increíble, detectives privados que entran a los campos, toman muestras, verifican si es transgénico y si el agricultor ha comprado sus semillas. Si no las han comprado, realizan juicios y Monsanto gana. Es parte de una estrategia global: Monsanto controla la mayoría de las empresas semilleras y patenta las semillas, exigiendo que cada campesino compre sus semillas. Lo que pasó aquí es que la ley argentina no prohíbe guardar las semillas de una cosecha y utilizarlas en la próxima siembra. En un primer momento Monsanto dijo que no iba a pedir regalías, y dio semillas baratas y Roundup barato. Pero en 2005 comenzó a pedir regalías, rompió el acuerdo inicial y por eso mantiene un enfrentamiento judicial con su alumno preferido.

–El Roundup tiene un papel protagónico en este modelo. Muchas comunidades campesinas e indígenas denuncian sus efectos, pero hay pocas prohibiciones.

–Es un impacto increíblemente silenciado. Nadie puede negar lo que traen aparejadas las fumigaciones con este herbicida, totalmente nocivo. Tengo la seguridad de que va a ser prohibido en algún momento, como fue el PCB, estoy segura de que llegará ese momento. De hecho en Dinamarca ya fue prohibido por su alta toxicidad. Es urgente analizar el peligro de los agroquímicos y los OGM (Organismos Genéticamente Modificados).

–Sin embargo, las grandes empresas del sector prometen desde hace décadas que con transgénicos y agrotóxicos se logrará aumentar la producción, y así se acabará con el hambre del mundo.

–Argentina es el mejor ejemplo de esa mentira. ¿Qué tal le ha ido con la sojización del país? Se ha perdido en la producción de otros alimentos básicos y aún hay hambre. Este modelo es el modelo del monocultivo, que acaba con otros cultivos vitales. Es una transformación muy profunda de la agricultura, que lleva directo a la pérdida de la soberanía alimentaria, y lamentablemente ya no depende de un gobierno para poder revertirlo.

–¿Por qué al proceso agrario actual usted lo llama “la dictadura de la soja”?

–Es una dictadura en el sentido de un poder totalitario, que abarca todo. Hay que tener claro que quien controla las semillas controla la comida y controla la vida. En ese sentido, Monsanto tiene un poder totalitario. Es tan claro que hasta Syngenta, otra gran empresa del sector y competidora de Monsanto, llamó a Brasil, Paraguay y Argentina “las repúblicas unidas de la soja”. Estamos en presencia de un programa político con fines muy claros. Una pregunta simple lo demuestra: ¿Quién decide qué se va a cultivar en Argentina? No lo decide ni el Gobierno ni los productores, lo decide Monsanto. La multinacional decide qué se sembrará, sin importar los gobiernos, lo decide una empresa. Y, para peor, la segunda ola de transgénicos va a ser muy fuerte, con un modelo de agrocombustibles que acarrea más monocultivo. Y, a esta altura, ya está claro que el monocultivo es pérdida de biodiversidad y es todo lo contrario de la seguridad alimentaria. Ya no hay dudas de que el monocultivo, ya sea de soja o para biodiésel, es el camino hacia el hambre.

–¿Cuál es el papel de la ciencia en el modelo de agronegocios, donde Monsanto es sólo su cara más famosa?

–Antes pensaba que cuando un estudio era publicado en una prestigiosa revista científica, se trataba de un trabajo serio. Pero no. Las condiciones en que se publican algunos estudios son tristes, con empresas como Monsanto presionando a los directores de las revistas. En el tema transgénico queda muy claro que es casi imposible realizar estudios del tema. En muchas parte del mundo, Estados Unidos o Argentina, los laboratorios de investigación son pagados por grandes empresas. Y cuando el tema es semillas, transgénicos o agroquímicos, Monsanto siempre está presente y siempre condiciona las investigaciones.

–¿Los científicos tienen temor o son cómplices?

–Ambas cosas. El temor y la complicidad están presentes en los laboratorios del mundo. En el libro dejo claro que hay científicos, en todos los países, cuya única función es legitimar el trabajo de la empresa.

–¿Cuál es el papel de los gobiernos para que empresas como Monsanto avancen?

–Los gobiernos son los mejores propagandistas de los OGM (Organismos Genéticamente Modificados). Realizan un trabajo de lobby increíble. Monsanto les lleva sus estudios, su información, sus revistas y fotos, todo muy lindo. Les dicen a los políticos que no habrá contaminación y salvarán al mundo. Y los políticos hacen lo suyo. Y también hay presiones. Diputados franceses han denunciado públicamente las presiones de Monsanto, hasta reconocieron que la compañía contactó a cada uno de los 500 diputados para que legislen según los intereses de la empresa.

–¿Y el papel de los medios de comunicación?

–Me da mucha pena porque soy periodista y creo en lo que hacemos, creo que es una profesión con un papel muy importante en la democracia, pero hay una gran manipulación de los medios. En todo lo referido a los transgénicos, la prensa no trabaja seriamente. Los medios miran la propaganda de Monsanto y la publican sin cuestionamientos, como si fueran empleados de la empresa. También es público que Monsanto invita a comer a los periodistas, les realiza regalos, los lleva de viaje a Saint Louis (donde está su sede central); los periodistas van muy contentos, pasean por los laboratorios, no preguntan nada y ya. Así funcionan los medios con Monsanto. También registré casos en los que Monsanto busca, en cada medio de comunicación, un defensor. Establece contacto con él y logra opiniones favorables. No sé si hay corrupción, pero sé que Monsanto logra su objetivo. En Argentina es claro cómo actúa, al ver algunos artículos de suplementos rurales se ve que en lugar de artículos periodísticos son publicidades de Monsanto. No pareciera que un periodista lo escribió, fue directamente la compañía.

–¿Qué evaluación hace del enfrentamiento entre el Gobierno y las entidades patronales del agro?

–En 2005 entrevisté a Eduardo Buzzi, estaba furioso por el asunto de las regalías reclamadas por Monsanto. Hablaba de las trampas de Monsanto. Y además hablaba de los problemas que traía la soja, hasta me puso en contacto con pequeños productores que me hablaron de las mentiras de Monsanto, de la resistencia que mostraban las malezas, que había que utilizar más herbicidas y que los campos quedaban como tierra muerta. Buzzi sabía todo eso y me decía que cuestionaba ese modelo, afirmaba que la soja traía la destrucción de la agricultura familiar y me decía que Federación Agraria representaba ese sector, que enfrentaba a los pools de siembra y a las grandes empresas. Y Buzzi denunciaba mucho este modelo, muy buen discurso. Pero ahora no sé qué pasó. Nunca lo volví a ver y me gustaría preguntarle qué le pasó que ahora se une con las entidades más grandes, me extraña mucho el cambio que muestra. Y encima Buzzi está con Aapresid (Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa –integrada por todas las grandes empresas del sector, incluidas las semilleras y agroquímicas–), que es la que más gana con todo este modelo, y que apareció poco en este conflicto. Aapresid manipula todo y está con los grandes sojeros, que no son agricultores y que hasta promueven un modelo sin agricultores. Entonces no entiendo cómo Federación Agraria dice representar productores chicos y está con Aapresid. Lo de Federación Agraria es muy extraño, no se entiende.

–¿Y el papel del Gobierno?

–Las retenciones pueden ser que frenen algo del proceso de sojización. Pero no es una solución frente a un modelo tan agresivo. La solución tiene que ser algo mucho más radical y no a corto plazo. Claro que la tentación de los gobiernos es grande, la soja trae buenos ingresos, pero hay que pensar a largo plazo. No hay soluciones simples y cortoplacistas para un modelo que echa a campesinos de sus tierras y, fumigaciones mediante, contamina el agua, la tierra y la gente.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/dialogos/21-122355-2009-03-30.html

Página: http://www.combat-monsanto.es/

Enlace rapidshare de la intro del libro:

http://rapidshare.com/files/216153824/INTRODUCCION-Monsanto.rar.html
Contraseña: roblanz 


Marie-Monique Robin a utora del Libro" El Mundo según Monsanto"

Visita de Marie-Monique Robin a Argentina, Chile y Paraguay en Marzo y Abril del 2009


En un artículo de Horacio Verbitsky hace mención al documental y al libro de Marie-Monique Robin :

Reportaje a la directora Marie-Monique Robin, en la revista Época de Brasil.

Dice Verbitsky en su artículo:

En 1996, apenas un año después de su introducción en Estados Unidos, la soja transgénica fue autorizada en la Argentina, por el presidente Carlos Menem y por su secretario de Agricultura, Felipe Solá, sin ningún debate parlamentario ni académico. Esa oleaginosa que apenas cubría 37.000 hectáreas en 1971, pasó a 8,3 millones en 2000, 9,8 en 2001, 11,6 en 2002 y 16 millones en 2007, lo cual equivale al 60 por ciento de la tierra cultivada en el país.

Esa velocidad de expansión, siempre hacia el norte, para implantarse en Chaco, Santiago del Estero, Salta y Formosa, pero también en los países limítrofes, es única en la historia de la agricultura. Los precios de la tierra se cuadruplicaron y en una década el promedio de las explotaciones pampeanas pasó de 250 a 538 hectáreas, con un 30 por ciento menos de productores, muy lejos del cuento de hadas de Miguens.

Entre 1997 y 2002 el número de tambos se redujo un 27 por ciento, la producción de arroz un 44 por ciento, la de maíz un 26 por ciento, la de girasol un 34 por ciento, la de carne porcina un 36 por ciento. Los precios de artículos básicos de subsistencia crecieron en forma vertical: 162 por ciento la harina, 272 por ciento las lentejas, 130 por ciento el arroz. Las semillas de la variedad resistente al glifosato viajaron de contrabando desde la Argentina hasta Brasil y Paraguay, que no habían permitido su cultivo, como parte de la estrategia del hecho consumado de Monsanto, que patentó la soja transgénica, creada para soportar a su herbicida Roundup. Su especial resistencia hace que se propague e invada los campos con soja natural, a la que desplaza. Cuando ese proceso se volvió irreversible, Monsanto comenzó a cobrar regalías que hasta ese momento no reclamaba.

Estos datos forman parte de un libro recién editado en Francia, donde se ha convertido en un instantáneo bestseller, con 80.000 ejemplares vendidos en tres semanas, que se está traduciendo ahora a varios idiomas. Se titula “El mundo según Monsanto” y su autora es la muy conocida periodista Marie-Monique Robin, quien con el mismo título realizó un documental impactante para la televisión francoalemana Arte. El capítulo dedicado a la Argentina se titula “La soja del hambre” y el que además de nuestro país trata sobre la situación en Paraguay y Brasil “La República Unida de la Soja”.
Fuente "Página 12".

EL MAIZ TRANSGENICO AMENAZA PARA MEXICO Y EL MUNDO

Documental Francés realizado el año 2008 y dirigido por Marie-Monique Robin, que de forma reveladora nos introduce en la sinuosa historia de la multinacional Monsanto, a los métodos que utiliza para asegurar la distribución de sus productos a nivel mundial y a las evidentes (nefastas) consecuencias que esto acarrea a los productores locales.


ALIMENTOS TRANSGENICOS LA VERDAD OCULTA


TRANSGENICOS QUE ENFERMAN Y MATAN

sábado, 17 de abril de 2010


LOS PROBLEMAS DEL COLON UNA CAUSA DEL SOBREPESO


COMO EQUILIBRAR EL PH DE LA SANGRE

El optimo funcionamiento del organismo requiere de un equilibrio entre substancias acidas y alcalinas presentes en la sangre y los tejidos.  

Para  entender un poco más es  bueno saber  que: El Ph del  agua pura es neutral  Ph7, el Ph de las substancias acidas es inferior a Ph7 y de las substancias alcalinas es superior a Ph7.Una substancia acida puede ser neutralizada por otra alcalina y viceversa. El Ph idóneo de la sangre, oscila entre 7,35 y 7,45 – es decir es más alcalino que acido.

El exceso del acido en tu cuerpo desequilibra el metabolismo y en muchas ocasiones es la alimentación la que más contribuye al aumento del nivel del acido.

Como dije antes el exceso de acido puede causar una serie de enfermedades y mal estar crónico y la obesidad, el cáncer solamente puede desarrollarse en un ambiente acido.

Múltiples  investigaciones han demostrado que el exceso del acido durante un periodo prolongado de varios años, puede producir piedras en los riñones y causar la gota.
Acido causa la osteoporosis, para neutralizar la acidez,  tu organismo libera a la sangre minerales residentes en tu cuerpo, entre ellos calcio, que literalmente roba de tus huesos y de tus dientes para de esta forma, protegerte del envenenamiento.

Con el tiempo los huesos se vuelven más frágiles y se rompen con mayor facilidad.
Los dientes, privados de los minerales se ven desprotegidos y vulnerables a los ataques de las bacterias.
Dieta acida causa la acumulación de la placa bacteriana sobre los dientes causando caries, primeros síntomas de la acidez puedes observar en las encías que sangran durante el lavado de los dientes.

Lista de las enfermedades relacionadas con una dieta excesivamente  acida es interminable: Diabetes, enfermedades de los huesos, reuma, alergia, jaquecas, enfermedades cardiacas y circulatorias, cáncer, resfriados, pulmonia, acidez de estomago, destruccion del sistema de defensas y mucho, mucho mas

El organismo dispone de algunos mecanismos para bajar la acidez,  como utilizando las reservas de los minerales acumulados en tu organismo o eliminando el exceso del acido mediante la respiración en forma de dióxido de carbono.
Parte de la acidez esta neutralizada por el hígado y otra parte por los riñones.
Una respiración poco profunda y acelerada es un aviso del organismo de que acides de tu cuerpo es demasiado alta.

En un ambiente acido los glóbulos rojos se deforman y no son capaces de transportar todo el oxido de carbono de la sangre a los pulmones, para ser eliminado.
Una respiración acelerada es la forma que tiene organismo de pedirte que le proporciones mas oxigeno y lo limpies de dióxido de carbono.

Otros síntomas de exceso de acido son problemas relacionados con la digestión como: acides, pesadez de estomago, cansancio, somnolencia.
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